Italia, este año tiene elecciones. Si fuese en cualquier otro país de Europa hablaríamos de la importancia de los comicios, haríamos resumen de lo que vino antes y comentaríamos como serán los próximos cuatro años. Pero en Italia no puede ser así. Quien más quien menos apuesta que el próximo gobierno durará poco a no ser que cambien, de una vez por todas, esa tendencia a la fragmentación. La política transalpina está repleta de Clementes Mastellas, líderes locales casi caciquiles que son capaces de condicionar la vida política de un país entero con sólo un puñado de votos.
Todo en la política italiana es bastante surealistas. En las últimas estuve por allí poco antes y eran tremendo los anuncios que explicaban como se debía ejercer el derecho al voto (que era bastante difícil, dicho sea de paso), es un país en el que las calles siguen completamente empapeladas de carteles, como la España de los primeros ochenta, los carteles electorales son dignos de ver, parecen salidos de películas de Almodovar. La política italiana es lo contrario a la modernidad. De hecho se susurra por lo bajo cuando se habla de Veltroni, el candidato de izquierdas, por su bisoñez y juventud. Curioso en un hombre de 52 años, normal en un país donde lo que impera es la gerontocracia.

4 comentarios:

Bárbara dijo...

Veltroni...ese, ese ...ese no estuvo también en la coronación de Carlomagno??

Bueno liberal, encontré tu espacio, espero que no te moleste una lectora más, está interesante!! Lástima que no pueda prometerte lo mismo del mío...

Bestitos!!!

PD: Planeta Finito, a qué hora lo ponen??....cof cof...

PD2: Las búsquedas boleanas sobre "el innombrable" no han sido muy fructuosas...gánate otra colleja, pero desvélanos su nombre!

Marta dijo...

¡¡Bárbara ha osado hablar del "innombrable" en tu blog!! ¡Ciérralo antes de que sea tarde! Aunque no haya dicho su nombre (el cual no debe ser pronunciado) seguro que algo ha afectado a la página ya. Moriremos todos... O algo peor...

Bárbara dijo...

Yo mac, a través de la cuenta blogger; hago saber que:

Bárbara ha dejado este mundo, fruto, según indican algunas informaciones oficiosas; de la maldición de XXX.

Rogamos unas birras por su alma.

Marta dijo...

Cumplamos, pues, su último deseo. ¿Quién soy yo para negar a una muerta algo así? Me voy de cañas...